Adiós al actor y "vaquero" Harry Dean Stanton

El actor estadounidense Harry Dean Stanton, cuyo aspecto desaliñado y comportamiento poco convencional le convirtieron en uno de los favoritos de los directores que buscaban un actor para añadir excentricidad o melancolía a sus personajes, murió el pasado fin de semana los 91 años debido a causas naturales.
© CineyTeatro.es-NOTICINE.com

Colaboración: Monos aulladores

Por Sergio Berrocal    

Somos monos aulladores que nos reímos del siniestro payaso de Corea del Norte, sin saber por qué porque para eso somos nada más que monos, miramos con asco eterno a esa cosa llamada Naciones Unidas que solo sirve para hacer las cuatro voluntades de los norteamericanos. Seguimos aullando porque una princesa se mató hace no sé cuántos años en París cuando iba en auto con su amante, porque su ex marido, su rey, su amito, estaba en Londres.
© NOTICINE.com

Colaboración: El hombre que creó las estrellas

Por Sergio Berrocal    

Fue un tipo de armas tomar. Un director de cine, salido, escapado o venido de la Rusia que luego fue Unión Soviética y más tarde volvió a su apelación de origen. Llegó a Francia como un montador exquisito, de los que tenía el cine del Este cuando el cine necesitaba el toqueteo del montador con guantes blancos deslizándose por los cuadritos.
© NOTICINE.com

Colaboración: Un güisqui en el Ritz de París

Por Sergio Berrocal

Has tenido un puñetero día de perros, no una sencillita tarde de perros como un Al Pacino cualquiera. El chino de la esquina vigila los tomates que nadie le compra y se pregunta si no sería mejor tener un Winchester por si acaso. Es un chino que no sonríe, porque la Revolución cultural de Mao le quitó las ganas de reír. Ni él sabe los años que tiene en el particular calendario de su nacimiento. Su cuenta años se ha puesto a cero.
© NOTICINE.com

Colaboración: Nada o casi nada

Por Sergio Berrocal    

"Nada", la novela de Carmen Laforet, me impresionó desde que la vi tan seria por primera vez con su vestidito azul. Ni lo sé, pero aunque en esa época yo me hallaba muy lejos de la escasez y piojos de la posguerra española, el relato me heló la sangre. Recuerdo confusamente cuando Edgar Neville la llevó al cine con Conchita Montes, pero su atmósfera persigue a cualquiera.
© NOTICINE.com