Crítica: "Toy Story 4", el cine vuelve a ser mágico

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"Toy Story 4"
"Toy Story 4"
Por Edurne Sarriegui     

Después de "Toy Story 3" (2010) que redondeaba una trilogía memorable de manera brillante, parecía que no había lugar para un capítulo más de la película protagonizada por juguetes. Dirigida por Josh Cooley (guionista de "Del revés / Intensa-mente / Inside Out") "Toy story 4" (2019) llega a las pantallas para demostrar que, a veces, las secuelas pueden no ser decepcionantes. Aunque ya no sorprenden, los muñecos de plástico y peluche, no dejan de aportan aventuras divertidas entreveradas con las preocupaciones existenciales de Woody, su protagonista.

El guion de John Lasseter y Andrew Stanton permitirá a Woody y Buzz Lightyear continuar sus andanzas, ahora ya como juguetes de Bonnie, su nueva dueña. En un viaje familiar, los juguetes tendrán la oportunidad de transitar nuevos escenarios. Un parque de diversiones y una tienda de antigüedades serán el marco  propicio para que se incorporen nuevos personajes y se produzca la reaparición de Bo Peep, la pastorcita desaparecida en el capítulo anterior, que pasa de estático adorno de lámpara a heroína independiente y dinámica, personalidad más acorde a los tiempos.  

En "Toy Story 4" los nuevos personajes se multiplican y algunos toman protagonismo, quedando un tanto relegados algunos viejos conocidos. En esta ocasión los juguetes se verán empeñados en acompañar a su niña en la traumática adaptación en el inicio de su vida escolar.
 
El apego de Bonnie con Forky, un juguete fabricado por ella misma con materiales de desecho durante el primer día de clases, impulsará a sus amigos de plástico a velar por mantenerlo a salvo a pesar de sus inclinaciones suicidas por considerarse a si mismo basura. Ese afán de Forky por desaparecer provocará las aventuras de sus compañeros de la caja de los juguetes.

Tanto el parque de diversiones como la casa de artículos de segunda mano, proponen escenarios coloridos para que se desarrolle la exquisita animación de Pixar y para que brillen una vez más estos ya clásicos personajes.

"Toy Story 4" sigue manteniendo la calidad de sus predecesoras. Es divertida y cómica, está atravesada por trepidantes y continuas aventuras, sus personajes siempre estarán al borde del abismo. Pero no deja de ser reflexiva y profunda en sus ideas. Nos vuelve a recordar la importancia del trabajo en equipo, invoca valores como la lealtad y la amistad y refuerza la idea de que el paso del tiempo  todo lo transforma, que adaptarse a lo nuevo siempre conlleva sacrificio pero que ese esfuerzo vale la pena. Vuelve a apelar a la emoción de las despedidas sin caer en cursilerías y deja la puerta abierta para ir a jugar. O a correr nuevas aventuras que tal vez en algunos años veremos plasmadas en una nueva película, si es que sus creadores quieren correr el riesgo.

En estos tiempos de franquicias reiterativas, de refritos insoportables y de personajes envejecidos por el mal uso, se agradece la existencia de una saga como "Toy Story" que nos permite creer que la magia del cine existe.

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