Crítica: "Christopher Robin", nostalgia y emotividad

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"Christopher Robin"
Por Andrés Bayona    

Los fanáticos de las encantadoras ilustraciones de A.A. Milne acerca de un ingenuo y tierno oso llamado Winnie the Pooh seguro recordarán que al finalizar "The House at Pooh Corner" hay una fiesta de despedida. El tierno oso, junto a sus amigos, Cangu, Rito, Conejo, Buho, Piglet e Igor están despidiendo a Christopher Robin, su fiel amigo, quien se prepara para arrancar una nueva vida. Es así como la cinta de Marc Forster procede a contestar la pregunta que muchos se habían hecho por décadas: ¿qué le ocurrió a Christopher Robin después de esa despedida?

Al arranque de "Christopher Robin, un reencuentro inolvidable / Christopher Robin" (2018), vemos cómo Christopher se dedica a estudiar, a vivir con su familia y, más adelante, a contraer nupcias con Evelyn (Hayley Atwell) en Londres. Robin (Ewan McGregor) trabaja en una compañía de equipaje, específicamente, en el departamento de eficiencias. El estrés en su trabajo y la falta de tiempo para su familia, han puesto en  limbo la vida personal de Robin, en especial cuando se trata de su relación con su hija Madeline (Bronte Carmichael). La historia da un giro cuando Winnie, al darse cuenta de que sus amigos han desaparecido, se reencuentra con Christopher en Londres para pedirle ayuda. ¿Será que el adulto Christopher Robin entenderá que necesita redescubrir sus encantos infantiles para poder priorizar lo verdaderamente importante, estar con su familia y salvar a sus viejos amigos?

Una vez Christopher y Pooh regresan al bosque en busca de sus amigos de peluche, está claro que vamos a ver otra historia encantadora al estilo de las ilustraciones que, indudablemente, despertará nostalgia y algunas lágrimas en los espectadores. El papel de McGregor se caracteriza por ser un hombre confundido, con un conflicto interno claro y con el que podemos identificarnos los adultos (problemas maritales, el estrés del trabajo, la evolución del ser humano, el cambio de prioridades, etc...). Por su parte, Marc Forster, es un director que ha explorado múltiples géneros durante su carrera; desde dramas ("Stranger Than Fiction". 2006), películas de James Bond ("Quantum of Solace". 2008), hasta intensos dramas ("Monter’s Ball". 2001) y cintas de zombis post-apocalípticas ("World War Z". 2013). Probablemente el proyecto que lo puso en el radar para dirigir "Christopher Robin, un reencuentro inolvidable" fue "Finding Neverland" (2004), la cinta inspirada en Peter Pan y cargada de fantasía, melodrama, comedia y de impecables actuaciones. "Christopher Robin" no es la excepción. Ésta es una película que, si bien tiene una historia simple y fácil de digerir, está meticulosamente hilada, bien actuada y con asombrosos efectos especiales.

Cuando llegamos al tercer acto, la historia se centra nuevamente en Londres, en una carrera contra el tiempo para que Madeline le salve el día a su padre junto con sus nuevos amigos. "Christopher Robin, un reencuentro inolvidable" comparte algunos elementos de la cinta de Spielberg "Hook" (1991), además de "Finding Neverland" (2004) y de la película de John Lee Hancock "Saving Mr. Banks" (2003), pero dándole un toque original que la hace nostálgica, divertida, efectiva y memorable.

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