Crítica: "Rey Arturo: La Leyenda de Excálibur / El Rey Arturo: La leyenda de la Espada", irrespetuosa e innecesaria

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"Rey Arturo: La Leyenda de Excálibur"
Por Edurne Sarriegui     

Las aventuras del Rey Arturo, la espada Excálibur y los caballeros de la Tabla Redonda tienen decenas de versiones cinematográficas, televisivas y teatrales, por no hablar de las literarias que probablemente deben llegar a varias centenas. La difusión que ha obtenido el legendario personaje británico se ha vuelto planetaria a través de novelas decimonónicas y gracias al cine durante la segunda mitad del siglo veinte. "Rey Arturo: La Leyenda de Excálibur / El Rey Arturo: La leyenda de la Espada / King Arthur: Legend of the Sword" (2017) llega ahora a las pantallas cinematográficas dirigida y coescrita -junto a Joby Harold y Lionel Wigram- por el británico Guy Ritchie, responsable de la exitosa e iconoclasta saga de Sherlock Holmes-Robert Downey Jr.

La cinta sigue pautas del estilo cinematográfico que le consiguió fama y reconocimiento  en otras ocasiones pero que en ésta chirría y no parece la manera más adecuada para contar la historia de esta leyenda. Aquí hay más peleas callejeras que batallas y el estilo de montaje rápido y los alternativos cambios de velocidad, que son casi marca de la casa, dan más la sensación de que estamos ante un videojuego de largo metraje y no ante una épica producción de alto presupuesto.

No es el único problema grosero que se aprecia a primera vista. Arturo, icónica representación del rey sabio para gobernar durante la paz y prudente para conducir la guerra, es en este caso líder de una banda callejera, pendenciero y dado a la corruptela para conseguir el favor de pequeños funcionarios del poder. Y, por supuesto, sin la más mínima intención de abandonar esa vida en la que se desenvuelve como pez en el agua.

Duro golpe contra lo que el imaginario popular espera del Rey Arturo. Si bien es entendible y loable la intención de innovar que tiene el realizador inglés, ir contra la naturaleza del carácter del héroe causa más desencanto que sorpresa. Los ídolos no se tocan sino desde el respeto, que aquí brilla por su ausencia.

La acción se inicia en los años en que el rey Uther Pendragon, padre de Arturo -que a la sazón es un niño de dos años- se enfrenta a las fuerzas del malvado mago Mordred que ambiciona el poder total y lleva a su pueblo por el camino de la guerra. Uther derrota a Mordred con la ayuda de la mágica espada Excálibur que le fuera entregada por Merlín, el mago bueno de la historia. Pero el valiente Uther no cuenta con que su hermano Vortigern ambiciona su corona y está dispuesto a pactar con quien sea y a sacrificar todo lo necesario para obtenerla. Antes de ser asesinado por Vortigern, Uther consigue poner a salvo a su hijo y heredero Arturo y la mágica espada queda clavada en la piedra, lugar del que solo podrá extraerla la mano del legítimo heredero y sucesor del rey. En esta versión, Arturo se cría en un burdel bajo los amorosos cuidados de sus pupilas y se curte en la dura ley de la calle. Y cuando su linaje quede expuesto no tendrá el más mínimo interés en asumirlo.

Entre los numerosos personajes aparece alguno imposible de situar en ese lugar y ese momento, como el maestro de kung-fu que instruye en las artes marciales al joven Arturo. Y no podemos dejar de cavilar sobre el propósito de su presencia en la vieja Londinum del siglo VI. ¿Será la introducción de algún capítulo de una nueva saga o simplemente un gancho para atraer al público del superpoblado y muy rentable continente asiático?

Ritchie convocó a un elenco reconocido: Charlie Hunnam (Arturo), Jude Law (Vortigern), Eric Bana (Uther Pendragon) y la española Astrid Bergès-Frisbey. Y hasta el futbolista David Beckham tiene su participación aunque apenas sea reconocible.  

La magia presente en la leyenda original no termina de alcanzar encanto en esta ocasión y prevalece su lado más oscuro y desmesurado ofreciendo animales gigantescos que parecen compañeros de Kong directamente llegados desde la Isla Calavera. Así, éste resulta un film exagerado en su aspecto visual, subrayado en muchas instancias y con un aspecto formal que oscila entre el videojuego y el video musical.

El personaje principal merecía un poco más. Los admiradores de los clásicos sufrirán la decepción de esta versión artúrica macarra y camorrista sin una pizca de nobleza.

A pesar de que Arturo y su espada tienen suficientes protagónicos en el cine, esta millonaria superproducción fue pensada por la productora Warner como el inicio de una franquicia de seis películas, que se adivina pura utopía sin nos fiamos de los análisis de la prensa industrial estadounidense que ya habla de este estreno como de un fracaso comercial en ciernes.

La moda de recuperar viejos personajes y llevarlos a la pantalla junto a otros menos conocidos a los que se suman otros ilustres desconocidos, ha dado a las compañías productoras pingües beneficios y algún que otro fracaso. También ha producido algún bodrio cinematográfico memorable que trata de pasar desapercibido a fuerza de imágenes 3G imposibles,  reforzadas por musicalizaciones atronadoras, pero que siempre encuentran su nicho entre el público.  No cabe duda de que la  ecuación debe seguir siendo positiva porque si no, no se entiende la perseverancia de los gigantes de la industria en repetir la fórmula. ¿Acaso se agotaron las ideas en Hollywood?

"Rey Arturo: La Leyenda de Excálibur / El Rey Arturo: La leyenda de la Espada / King Arthur: Leyend of the Sword" pospuso varias veces su estreno y llega a las pantallas casi con un año de retraso sobre la fecha inicial. La taquilla decidirá si se convertirá en una saga y próximamente veremos reunidos a los Caballeros de la Tabla Redonda o si la aventura terminará aquí. Lo sabremos muy pronto, este mismo domingo...

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