Preparan película sobre el rodaje del film propagandístico nazi sobre el Titanic

por © Luis Díaz García-NOTICINE.com
Herbert Selpin, colgado en su celda, y el cartel del "Titanic" nazi
Si se menciona el Titanic, viene a la mente la imagen de Leonardo DiCaprio y de Kate Winslet en la proa del transatlántico, sonriendo y con los cabellos al aire. Pero antes de que James Cameron filmase su versión del hundimiento del barco en 1997, muchos otros habían trasladado aquella trágica historia a la gran pantalla. Uno de los proyectos que más han atraído siempre a los historiadores del cine, entre las decenas de películas sobre el Titanic, es la versión que se rodó en la Alemania nazi con fines propagandísticos. Una película que el mismísimo Joseph Goebbels, ministro de Propaganda, puso en marcha, y le costó la vida a su director, que murió colgado en una celda.

Esta cinta, titulada simplemente "Titanic", que se estrenó en Alemania en 1943, ha estado siempre rodeada de un aura de malditismo. Para contar todas las desgracias e inconvenientes que surgieron antes, durante y después del rodaje, el director y productor George Gallo se ha propuesto filmar una cinta sobre la intrahistoria de esta otra película.

"Sin duda, esta es una de las historias más extrañas y notables de la II Guerra Mundial", aseguró Galló al medio estadounidense Deadline, que para su proyecto, cuyo nombre será "The Nazi Titanic", contará con el guion de Scott D. Rosenbaum ("Sidemen: Long Road to Glory") y Josh Posner ("Monstruoso / Cloverfield").

Poco se sabe de la obra que dirigirá Gallo, pero mucho sobre la versión del hundimiento del transatlántico que hicieron los nazis.

En pleno ecuador de la Segunda Guerra Mundial, Alemania era consciente del potencial propagandístico que tenía el medio cinematográfico. Obras como "El triunfo de la voluntad" (1935) de Leni Riefenstahl, o cintas antisemitas al estilo de "El judío eterno" (1939) o "El judío Süss" (1940) eran utilizadas por la Alemania del Tercer Reich para aleccionar a la población.

Goebbels pensó que era necesaria una cinta sobre el hundimiento del Titanic, ya que podía utilizar el guion para atacar a los británicos y ensalzar al valor patriótico. Hay que recordar que el transatlántico pensaba recorrer la distancia entre Southampton y Nueva York. Algo que nunca sucedió, porque el mayor barco del mundo -teoricamente imposible de hundir- en ese momento chocó con un iceberg, la madrugada del 15 de abril de 1912.

Habían pasado treinta años desde el accidente, que costó la vida a 1514 personas de las 2223 que iban a bordo. Y el ministro de Propaganda decidió que para este proyecto necesitaba el presupuesto más alto de la historia del cine germano hasta ese momento. Al frente de la cinta puso a Herbert Selpin, que aunque no era muy cercano al nazismo, había hecho alguna cinta propagandística y contaba con gran popularidad en la época.

Selpin, que debutó tras las cámaras en 1932 con una cinta titulada "Chauffeur Antoinette", ha sido calificado como 'la última víctima del Titanic', por el trágico final que vivió. Aunque era alemán, el director sentía simpatía por los británicos. Mientras el rodaje avanzaba, Selpin, bebedor y con una fuerte personalidad, era cada vez más contrario a obedecer a Goebbels, que solo quería que la cinta mostrase a los británicos a bordo del barco como unos cobardes.

El guion, que corría a cargo de Walter Zerlett-Olfenius junto al propio Selpin, se basaba en la intención del capitán del Titanic de batir el récord de velocidad de ese momento, ya que la construcción del barco había sido muy costosa y necesitaba redimirse ante los inversores. Mientras el capitán no es consciente del peligro que entraña ir tan rápido, un oficial alemán, convertido en héroe de la cinta, como segundo piloto, no deja de avisar del riesgo.

Finalmente, el barco colisiona y es donde estalla la parte caricaturesca del film, que divide a la tripulación en los atemorizados británicos, que iban en primera clase, y en los valientes alemanes, que viajaban en tercera. Por si fuera poco este guion aborrecido por Selpin, las juergas de la tripulación alemana del barco en el que se rodaba, formada por reales soldados nazis, retrasaban el proyecto.

Tras unos días en Berlín para filmar unas escenas dentro de un estudio, Selpin volvió con el resto del equipo al puerto de Gotenhafen, donde estaba el trastlántico alemán Cap Arcona, que fue usado como escenario de algunas escenas. Descubrió que no se había filmado ni un solo plano y fue a pedir explicaciones sobre esta escasa profesionalidad.

Walter Zerlett-Olfenius dijo que los oficiales podían hacer lo que quisieran, que para eso tenían una cruz de hierro en el pecho. Selpin hizo una serie de comentarios sobre esas cruces, diciendo que no eran por méritos de guerra, sino por mujeres con las que habían estado. El guionista, lleno de ira, presentó su dimisión, viajó a Berlín y denunció a Selpin por ser contrario al régimen.

El director fue detenido por la Gestapo y llevado ante Goebbles, que con espías en el rodaje estaba bien informado de la marcha del carísimo proyecto, equivalente hoy a unos 180 millones de dólares. El ministro de Propaganda no consiguió que éste se retractara, por lo que fue encarcelado. A la mañana siguiente, fue encontrado ahorcado con sus tirantes en la celda. Nunca se supo si fue un suicidio o un asesinato de los soldados nazis que lo costudiaban.

Tras la muerte de Herbert Selpin, se puso al frente del proyecto Werner Klinger. Goebbles prohibió que se mencionara el nombre de Selpin durante las semanas que quedaban de producción y dijo que se debía obedecer las órdenes de un reincorporado Zerlett-Olfenius, que tenía a toda la plantilla en su contra tras traicionar al anterior director.

La cinta fue finalizada y estrenada la Navidad de 1943, pero se retiró rápidamente porque desde el gobierno temían que se desmoralizara el pueblo por las escenas del hundimiento, que podía tomarse como metáfora de la marcha de la guerra. La gran inversión que se hizo nunca se recuperó, a pesar de que estuvo en cartelera en la Francia ocupada y otros territorios, así como más adelante en la RDA.

Pero la trágica historia no acaba aquí. El Cap Arcona, donde se filmó parte de la película, también se hundió, pero esta vez no por un iceberg. Los nazis, en 1945, con la guerra prácticamente perdida, lo habían llenado con 4500 prisioneros de los campos de concentración de Neuengamme y Stutthof, con el objetivo final de hundirlo en medio del mar y eliminar así a sus pasajeros. Sin embargo, la aviación aliada se les adelantó, y aviones Typhoon de la RAF lo bombardearon junto a otros buques alemanes y mataron a casi todos sus ocupantes. Apenas sobrevivieron unas 300 personas.  

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