Crítica: "Madame Claude", sexo, poder y discreción

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"Madame Claude"
"Madame Claude"
Por Lucía Martín Muñoz    

"Madame Claude" (2021), producción francesa estrenada el pasado fin de semana en Netflix, es una nueva versión de historia, basada en hechos reales, narrada por Just Jeackin, responsable de varios "clásicos" del erotismo de la segunda mitad de los 70, empezando por "Emmanuelle", de la famosa "madame" parisina, en la cinta homónima de 1977.

El film, ahora dirigido por una mujer, Sylvie Verheyde, sigue la vida de Fernande Grudete, conocida como Madame Claude, a través de un guion extremadamente bien trabajado, que da lugar a un largometraje que escapa de la homogeneidad de las producciones de esta plataforma de streaming.

La empresaria de la prostitución de "alto standing" se nos presenta en los años 60, el momento más álgido de su negocio de sexo de pago, el cual no solo le ofrece una rentabilidad económica, sino también de influencias sobre su clientela en las altas esferas de la República. Ese imperio de lujo y buenas caras comienza a derrumbarse y acabará con la protagonista entre rejas.

El tema de la cinta es el poder, la ambición que tiene Claude por entrar en un mundo de hombres, y, de alguna forma enmascarar sus carencias afectivas con el éxito. El subtema, que llega a ser realmente relevante en la trama, es la discreción, que al igual que el poder, toca a todos los personajes del film.

Esa discreción no solo es relevante para que el negocio siga funcionando, y así obtener una rentabilidad económica y de influencia en las altas esferas, sino que esa "reserva de información" también está relacionada con su pasado, que quiere dejar atrás. Tras un desengaño amoroso y una hija no deseada, decide que nunca hablará de ella, construyendo así una especie de chaleco antibalas para que nadie pueda hacerle daño de nuevo. Esas vivencias de su juventud, ofrecen al espectador respuestas a las motivaciones del personaje principal. ¿Por qué una mujer que también pasó por momentos muy duros en su etapa de prostituta decide esclavizar a más mujeres? Aunque no es para nada justificable, y mucho menos teniendo en cuenta que se trata de una película basada en hechos reales, el espectador puede llegar a comprender a la protagonista, aunque no necesariamente empatizar con ella.

El largometraje también ofrece una visión crítica sobre la prostitución. Hay escenas violentas, duras y difíciles de mirar sobre lo que sufren las prostitutas, independientemente de la clase social del cliente. Además, se pone en tela de juicio un tema que se encuentra a la orden del día, que es la dificultad que tiene una prostituta para denunciar una violación, ya haya sido durante un "servicio" o antes de convertirse en prostituta. Este es el caso de Sidonie, la cual fue violada por su padre, un hombre de clase alta, al igual que los clientes del club, y que es prácticamente intocable. Espantada tras la siguiente contestación de un policía: "No te van a creer porque eres puta y es su palabra contra la tuya", se niega a llevar a cabo este proceso judicial. Sin embargo, unos años más tarde el juicio se celebra y acaba siendo condenado.

La crítica que se hace al sistema machista se puede ver a través de las actuaciones de los personajes, y de forma más explícita en los diálogos, sobre todo en las líneas de Claude, quien dice: "Los tiempos cambian, pero nada cambia. Los hombres mandan, deciden, eso no cambia".

El guion está extremadamente bien trabajado, no da puntada sin hilo, y aunque hubiese sido sencillo caer en la tentación, con este contexto, de enseñar más, tienen claro qué es lo relevante: la historia de Madame Claude y la crítica al negocio de la prostitución.

El cine en numerosas ocasiones cae en el error de mostrar a los personajes femeninos como si fuesen un colectivo, un grupo, sin tener individualidad. En "Madame Claude" las dotan de personalidad, y son capaces de hacer especiales y diferentes a todas las chicas.

Aunque esta cinta es un original para Netflix, sí que se aprecia cierta personalidad en la fotografía, pero sobre todo en la realización, al usar planos a los que el espectador no está habituado como el uso de zooms infinitos. Destaca la labor del departamento de arte, no solo por ambientar fielmente el film en los años 60, sino también por el trabajo de vestuario, que es capaz de adecuarse a todos los personajes y su carácter.

La escena final muestra el fin del arco de transformación de la protagonista, que, aunque es bastante lineal durante el transcurso de la narración, acaba desmoronándose y dejando ver su lado más humano.

En definitiva, "Madame Claude" ofrece una historia extremadamente potente sobre la búsqueda por parte de esta mujer de un poder reservado exclusivamente para hombres, y consigue criticar de manera sutil, pero intensa, el negocio del comercio carnal.

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