Crítica: "Hellboy", más sangre pero menos talento

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"Hellboy"
"Hellboy"
Por Edurne Sarriegui   

Llega la tercera película que tiene como protagonista a Hellboy, el diablo colorado con poderes sobrenaturales que milita del lado del bien desde la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal, la cual no es una secuela, sino supuestamente un "reboot", luego de años de que el creador fílmico de la saga, Guillermo del Toro intentara en vano continuarla.

Así pues, esta "Hellboy" 82019) no es la tercera parte que completaría la trilogía tras las dos primeras sino que se trata de un reinicio a cargo de Neil Marshal ("Dommsday", "El descenso") con guión de Andrew Cosby en colaboración con Mike Mignola, autor y creador del personaje que hizo su aparición en los comics de los años noventa.

Las dos primeras cintas fueron realizadas por el mexicano Guillermo del Toro que también escribió el guion junto al padre de la criatura. Y la verdad, se extraña su presencia.

El prólogo de "Hellboy" nos situa al siglo VI de nuestra era para ser testigos de la derrota infligida a Nimue, la malvada bruja de la sangre, por parte del rey Arturo y su mentor Merlín. Condenada a reclusión por toda la eternidad, dejará de ser una amenaza para el género humano al que quiere destruir para gobernar el universo.

Muchos siglos después, llega a la agencia donde Hellboy (David Harbour) se desempeña como detective paranormal la noticia de que Nimue está a punto de ser liberada de su maldición con el consiguiente peligro que eso supone para la humanidad. Obviamente la solución está en enviar a Hellboy para que se haga cargo. Por el camino se le unirán dos acompañantes. Una medium adolescente (Sasha Lane) y el mayor Daimo (Daniel Dae Kim), miembro de cuerpo militar que se ocupa de abatir seres sobrenaturales.

Simple hasta el límite, la narración se complica con la aparición de una buena cantidad de personajes secundarios irrelevantes y subtramas argumentales que no van a ninguna parte. Un relleno necesario para alargar las dos horas de duración que, después de algunas vueltas, alcanzó la versión final.

el resultado es una historia ajada que ha sido usada hasta el hartazgo, que solo sirve de excusa para hacer aparecer una colección infinita de criaturas horrorosas con capacidades extraordinarias para hacer el mal; babeantes seres del inframundo de tamaño y fuerza descomunal, dientes afilados y garras destructivas que salen de las entrañas de la tierra para descuartizar y devorar cuanto ser humano encuentran a su alcance.
 
Las escenas más sangrientas dominan casi todo el metraje de la cinta, con un empeño pertinaz en mostrar lo horroroso, tal vez sin reparar que no son causa de miedo sino de asco y repugnancia. ¡Qué lejos estamos de los tiempos en que una sombra proyectada sobre una pared y una silueta recortada en una cortina, podían causar inquietud en aquel que las recordara por un largo tiempo!

El negro sentido del humor que rezumaban las cintas de Del Toro se pierde por completo. Aquí los chistes son escasos y su efectividad nula. El elenco, extenso y prestigioso, se malgasta en una "de monstruos".

"Hellboy" es una superproducción que despilfarra sus recursos al servicio del gore más chabacano. Podríamos llamarlo "gore deluxe". Y lo peor es que las escenas inter y postcréditos, dejan clara su amenaza de volver.

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