Crítica:"Mamma Mia! 2", bailar y amar para siempre

por © EscribiendoCine-NOTICINE.com
Cher es una de las novedades de esta segunda parte
Por Rolando Gallego   

Música, nostalgia y romance, una tríada que en la pantalla grande siempre ha dado grandes resultados, y que en "Mamma Mia! Una y otra vez / Vamos otra vez / Here We Go Again" (2018) consolida un maridaje que hará delirar a los fanáticos de la saga y, principalmente, a los seguidores del grupo escandinavo ABBA.

Cuando en 2008 "Mamma Mia!" desembarcó en los cines, el éxito de esta adaptación de la obra inspirada en las canciones del mítico grupo sueco, no tomo de sorpresa a los productores, quienes automáticamente imaginaron una posible secuela para un futuro cercano.

Desandando el legado de su madre Donna (Meryl Streep), la joven Sophie (Amanda Seyfried) se propuso restaurar el hotel que heredó como una manera de mantener vivo su recuerdo y espíritu. Separada por el océano de su marido (Dominic Cooper), quien recibe un ofrecimiento para radicarse en Nueva York, Sophie se debate entre la inauguración de la villa y el acompañar a su esposo en la nueva aventura que le ofrecen.

Sus padres (Pierce Brosnan, Stellan Skarsgard, Colin Firth) y amigas de la madre (Julie Walters, Christine Baranski) recuerdan a Donna en silencio, y entre esa nostalgia y el presente de Sophie, el guion de "Mamma Mia! Una y otra vez / Vamos otra vez / Here We Go Again" construye su estructura narrativa, la que, apoyada en las clásicas y recodadas canciones de ABBA tendrán una nueva chance de reencontrarse con los fanáticos y construir sentido en la película.

En un momento a uno de los personajes le dicen "pensar es un error", y en esa línea hay también una toma de posición sobre el espíritu que presentará el relato, una comedia romántica musical sin mensajes, que respeta las convenciones del género, suma algunas licencias -principalmente temporales-, para consolidar su relato y desarrollar la historia.

El pasado de Donna, interpretada por Lily James, trazará una línea del guion, para desarrollar cómo conoció a cada uno de los posibles padres de su hija, sus primeros pasos en la isla y la decisión de avanzar en solitario con su embarazo (resultado que dio origen a la primera Mamma Mia!). La otra encontrará en el presente a Sophie, con la remodelación del hotel y su dolor por una posible separación. Entre esos dos universos la película avanza con su potente relato, el que, a diferencia de la primera entrega, utiliza narrativamente cada una de las canciones con precisión y respeto.

Si en la anterior los números musicales se sucedían casi sin hilo con la historia, en esta oportunidad van construyendo un vínculo con cada una de las escenas, con los personajes y, principalmente, con el espíritu nostálgico que envuelve a toda la narración. La música y el recuerdo son parte de su propuesta, desarrollando una historia que supera a su predecesora y que dispara ya una posible nueva entrega centrada en los hijos de Sophie.

El recuerdo de ABBA se encadena automáticamente al de Donna, su presencia latente en toda la película es una decisión que supera la mera evocación, de hecho, al verla de joven, con su espíritu libre y frescura, no hay un solo momento para detenerse en el hecho que la Donna adulta no ande revoloteando por los cuartos y playas del lugar como en la primera parte.

Frescura en los diálogos, humor (atentos a ese empleado de migraciones), sencillez en las coreografías, logradas interpretaciones, y momentos que renuevan la energía de la historia, hacen de "Mamma Mia! Una y otra vez / Vamos otra vez / Here We Go Again" un entretenimiento sincero que en sus premisas propone un juego que incluye al espectador y lo invita a amar, cantar, bailar y emocionarse como a cada uno de sus protagonistas.

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