Crítica: "En la playa de Chesil / On Chesil Beach", torpe y maldita noche de bodas

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"En la playa de Chesil / On Chesil Beach"
Por Eduardo Larrocha   
    
Resulta casi inverosímil la torpeza con la que en la producción británica "En la playa de Chesil / On Chesil Beach", Edward, un hasta ahora desconocido Billy Howle, afronta el contacto físico y acercamiento a la sexualidad de su esposa Florence Pointing, Saoirse Ronan. Pronto volveremos a verlos juntos en "The Seagull" de Michael Mayer. El bien hacer de la actriz nacida en Nueva York pero de origen irlandés lo hemos disfrutado no hace mucho  en "Lady Bird" de Greta Gerwig.

En el papel  que interpreta en "En la playa de Chesil / On Chesil Beach" la actriz muestra una delicadeza en la interiorización de un personaje tan agradecido como complejo. El melodrama nos presenta a ella y a su marido soportando las inclemencias de su noche de boda. Además de las escenas de dormitorio en un hotel al borde del mar, vamos entrando en sus vidas en retrospectivos "flashback". Conocemos entre otros personajes a Violet, la madre de Florence, una rígida e inmensa Emily Watson. Otras secuencias se detienen en amigos y familias de ambos, pero sobre remiten al pasado de cada uno de los novios.

Antes de que los Beatles publicaran su primer L.P. y bien acompañados con música de Chuck Berry asistimos a las consecuencias de la educación victoriana que todavía en 1962 hacía de las suyas en la Inglaterra más conservadora. Y eso que la pareja tuvo su flechazo en unas movilizaciones pacifistas en contra de las armas nucleares. Ella es violinista e hija de la clase alta inglesa, él, recién licenciado en historia, procede de un barrio obrero. Cruzan sus sentimientos y quieren vivir juntos su futuro.   

La noche que viven los protagonistas de "En la playa de Chesil / On Chesil Beach" algo tiene que ver y a la vez es muy opuesta a aquel encuentro único de los personajes de "En la cama", de Matías Bize, y también aquella velada lésbica que vivían las dos mujeres que compartían "Una habitación en Roma", de Julio Medem. A veces resulta lenta en su desarrollo, otras está sobreactuada y teatral por necesidades del guión y hasta previsible, pero lo cierto es que si la historia de estos recién casados atrapa al espectador seguirá a gusto y sufriendo los desencuentros de los personajes a los que se llega a comprender y a lamentar sus errores. Uno quisiera avisarles de los peligros que les acechan para que dieran un giro, como en esos guiñoles callejeros en los que a los niños se les pide que alerten a Caperucita de las maldades del lobo. En esta producción británica el desenlace podría haber sido más sutil y hasta desgarrado, pero se edulcora pretendiendo despertar una emotiva lágrima.
   
El guionista es Ian McEwan autor de "Chesil Beach" el relato en el que se basa la película. Recordamos al escritor y guionista por la adaptación al cine, entre otras obras, de su novela "Expiación", aquel intenso drama bélico de Joe Wright. Al frente de la realización de "En la playa de Chesil / On Chesil Beach" está el director teatral Dominic Cooke. El cineasta inglés ha tenido pinitos de éxito en series de televisión. Después de su estreno en el Reino Unido, el film llega a nuestras pantallas para sumar toques literarios, buena música y una vuelta muy estética a los años 60 del siglo XX.

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